12 ene 2015

Entre sábanas.



Perdida en la inmensidad, me doy cuenta, no necesito el paso del tiempo para sentirme viva. Llega la lluvia, filtrando el aire, limpiando el ambiente. Mi mente, como las nubes, choca, creando fenómenos meteorológicos conocidos como tormentas y otra vez me veo químicamente envuelta entre sábanas aterciopeladas que intentan resguardarme del frío, pero ya no, aquel escudo infantil anti-monstruos ya no funciona, por que los monstruos han cambiado de aspecto. Mi mundo es una frágil nebulosa de cristal, y mi corazón fue remplazado por una brújula que pierde el norte. No tengo pájaros en la cabeza, porqué les di la libertad.


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